España le ganó a Francia y jugará la final del Mundial 2026

Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro dieron la victoria a la selección española ante el equipo francés y espera en la final al ganador de Argentina e Inglaterra que se jugará este miércoles.
Deportes14 de julio de 2026

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Sabían que el duelo ante los franceses no iba a ser sencillo. Una final anticipada antes del gran duelo por la copa. Solo la mejor España, esa que ganó hace dos años la Eurocopa, sería capaz de derrotar a la todopoderosa Francia y su gran ofensiva. Ajustaron la estrategia y sintonizaron esa frecuencia en la que mejor se mueven para acabar con un titán. Mikel Oyarzabal atizó primero desde los once metros. Pedro Porro golpeó después para ampliar la ventaja. No necesitó más para sellar su billete para la final del Mundial 2026.

Los nervios se apoderaron del encuentro en los primeros minutos. Imprecisiones por parte de la selección francesa en los balones largos. Salidas de balón que se encallaban por parte de los españoles. Pero dejaron claro que ninguna estaba dispuesta a renunciar a su estilo de juego. La idea de lo que podían hacer Les Bleus amenazó más que sus ataques, donde la defensa española no cedió un ápice. Poco a poco los de Luis de la Fuente se fueron quitando de encima los nervios para empezar a jugar a lo que mejor saben, mover el balón y tratar de crear las ocasiones. Mientras Mbappé, Olise y Dembélé seguían apretando en busca de una ocasión.

El duelo fue todo lo que se esperaba. Solo una mínima diferencia o un error decantaría al ganador del partido y primer finalista del Mundial 2026. El fallo llegó en el minuto 22, cuando La Roja empezaba a acomodarse en las inmediaciones del área francesa y había conseguido adueñarse del balón, como acostumbra a hacer.

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Lucas Digne trató de despejar un balón alto, pero ahí estaba Lamine Yamal para evitarlo y robar el esférico. La patada, sin embargo, del defensa francés no se detuvo y acabó golpeando en el extremo español. El árbitro no tuvo dudas: penalti. La revisión en el VAR tampoco cambió la decisión del colegiado. España iba a tener su gran ocasión de adelantarse en el marcador desde los once metros. Tampoco hubo dudas sobre quién sería el lanzador. El mismo que ha liderado el ataque de La Roja desde que comenzó el torneo: Mikel Oyarzabal. Y no falló. Transformó el disparo en una ventaja para España en el marcador.

Un segundo después llegaba la pausa de hidratación. Era el momento de ajustar la estrategia, especialmente la de Les Bleus, que hasta ese momento nunca se habían visto con un marcador en contra en este torneo. Ahora debían afrontar la compleja situación de dar la vuelta a un marcador. España, sin embargo, desplegó sus alas tras el gol y comenzó a lucir su mejor fútbol. El siguiente revés lo recibió también Francia con la lesión de Saliba, que fue sustituido por Lacroix. No importaban los cambios. La Roja estaba enchufada, habían conseguido al fin sintonizar su frecuencia y ya poco se podía hacer ante eso. La primera mitad llegó a su fin sin que Francia consiguiera mandar ningún disparo entre los tres palos.

Pedro Porro sentencia el partido

La segunda parte siguió la misma tónica que la primera. La Roja movió el balón con transiciones rápidas, jugadas dinámicas y movimientos por las bandas. Lamine y Baena desequilibraron, convirtiéndose en la peor pesadilla de Digne y Koundé. Fabián, Rodri y Dani Olmo fueron quienes dominaron en el centro del campo. Nadie mueve el balón como los de Luis de la Fuente cuando están enchufados. Este martes lo estaban. En el minuto 58 de partido, llegó el segundo golpe de España.

Fue Pedro Porro quien inició la jugada, conectó con Dani Olmo que le devolvió el pase y el defensa no dudó. Disparó contra la portería de Mike Maignan para batir al portero francés y ampliar la de ventaja España. Con 0-2 en el marcador, comenzó el baile español. Los olés inundaron el estadio de Dallas. La afición y todo un país se veía en la final. Los jugadores habían dado el primer paso sobre el terreno de juego, la grada puso el corazón y la ilusión. Los minutos pasaron mientras una Francia desesperada gastaba sus últimas balas, sus últimos disparos para intentar batir a Unai Simón. No pudieron hacerlo. El pitido final llegó para certificar el pase a la final de la selección española en el Mundial 2026.

España, dando un golpe sobre la mesa, había conseguido humanizar a una Francia de los olimpos. Esa bestia que aterrorizaba a todas las selecciones antes siquiera de que el balón comenzara a rodar por el verde. Ese lobo que amedrentaba con tres titanes en la delantera. España le quitó la careta. Transformó a la fiera en un animal manso. Humanizó a la bestia. Y selló su pase a la final del Mundial con una sólida victoria ante Les Bleus.

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